Generación Millennial en Ciudad Magazine

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Los Millennials, la audiencia preferida del New York Times

El periódico norteamericano The New York Times es conocido por su tradicionalidad y su estatus dentro de la esfera de la comunicación y el periodismo. En 1851 se publicaba el primer ejemplar y 165 años después cuenta con un volumen de negocio de 2.000 millones de dólares.

Este monstruo de la comunicación es el tercer periódico estadounidense por volumen de circulación después de USA Today The Wall Street Journal. Además, esta mega empresa recibió un total de 95 premios Pulitzer, el reconocimiento periodístico más prestigioso de Estados Unidos.

Pero… ¿Cómo logró llamar la atención de los Millennials, jóvenes que le escapan a la tradicionalidad?

Uno de los factores que lograron que el New York Times se posicione como el diario más consumido por los Millennials norteamericanos fue la asunción del presidente Donald Trump, sobre todo por su fuerte oposición a sus políticas de estado.

La empresa de noticias fue criticada por el presidente, quien en repetidas ocasiones posteó tweets en los que se refería a “el fallido New York Times” y lo acusó de “noticias falsas”. Pero el diario le dijo al sitio web The Drum que cree que Trump lee el periódico como un “ritual matutino” y tiene un “respeto a regañadientes” por su periodismo.

Sin embargo, el presidente no sólo mantiene una relación complicada con el New York Times, sino también con numerosos medios de comunicación de Estados Unidos, a los que catalogó como “enemigos del pueblo” por su constante publicación de “noticias falsas”, y hasta llegó a insinuar que podría retirarle la licencia a una de las mayores cadenas de televisión.

En su primera campaña televisiva de la última década, el New York Times definió su misión con el lema “La verdad es difícil de encontrar”. Lanzado para coincidir con los Premios de la Academia, era una postura contra el asalto del presidente a los medios de comunicación, y preocupaciones más amplias sobre historias fabricadas deliberadamente durante la campaña electoral.

La tipografía en blanco y negro de la creatividad se basó en las grandes tradiciones del Times como el documento oficial de los Estados Unidos y concluyó con el mensaje: “La verdad es más importante ahora que nunca”.

Pero más allá desde las cuestiones ideológicas que definen la línea editorial del diario, éste supo captar a los Millennials a través de lo que más les gusta: las redes sociales. Así, el New York Times capitalizó sus recursos y transformó su contenido y para adaptarlo a las nuevas demandas de su audiencia.

De acuerdo a estadísticas proporcionadas por el The Drum, el 40% del tráfico del diario procede de usuarios con edades comprendidas entre los 18 y los 34 años. The New York Times ha apostado por una estrategia mobile first representando el smartphone el 75% de su tráfico.

The New York Times cuenta hoy en día con 151 millones de lectores a través de todas las plataformas (datos de enero de 2017), muchos de ellos adheridos al sistema paywall. Cuenta con tres millones de suscriptores de pago, y 500 millones de dólares del total de sus ingresos procede de sus plataformas digitales.

“Nuestro alcance a los millennials ha crecido de manera sustancial”, dice Meredith Kopit Levien, directora de ingresos del New York Times. “Los Millennials son ahora el mayor segmento demográfico de público en el New York Times (todo el tráfico), y eso es increíble”.

Este interés juvenil, que representa “entre el 35-40% de la audiencia total”, ha sido “particularmente sorprendente” en torno a la elección del nuevo presidente, dice ella. El desafío ahora para el Times es convertir a más de estos jóvenes lectores en clientes de pago.

¿Cómo trabajar con Millennials? y no sufrir en el intento

Los jóvenes Millennials llegaron a la vida “adulta” (o no tan adulta para ellos, también conocidos como “la Generación Peter Pan”) con el cambio de siglo y bajo un régimen que Deleuze describió como “apoyado en las tecnologías electrónicas y digitales, con una organización social basada en el capitalismo más desarrollado, en donde rige la sobreproducción y el consumo exacerbado, el marketing y la publicidad, los servicios y los flujos financieros y globales  y en un contexto donde la creatividad es alegremente estimulada y recompensada en términos monetarios”.

Esa lógica de la lógica de la vorágine de las redes sociales también la transportaron al mundo laboral. Esta misma filosofía de la velocidad en donde “lo nuevo” sustituye a “lo viejo” la aplican a su vida diaria y sobre todo en su trabajo. Sus padres desarrollaron su carrera laboral en un ámbito determinado por la permanencia y el ascenso progresivo, pero este modelo de trabajo quedó obsoleto para el nuevo mercado laboral. Lo que pretenden es modificar las estructuras de trabajo verticalistas por horizontales, con jefes accesibles, el aprecio por las ideas y con un progreso constante.

De acuerdo con varias consultoras en recursos humanos, los Millennials cambian en promedio unas siete veces de trabajo a lo largo de su carrera profesional.

Son personas que ven con buenos ojos la lógica consumista de “hágalo usted mismo” y buscan ser sus propios jefes. Por ello, aceptan trabajos “freelance”, donde los horarios a trabajar no son fijos sino que los ponen ellos mismos.

A la generación  Y no le gusta que les digan ni dónde ni cómo ni cuándo deben hacer las cosas. Alexis Ren (@alexisren en Instagram) es una “instagramer” conocida que se hizo famosa por las fotos que se sacaba de viaje con su novio y subía a la red social “de la imagen”. Sobre el estilo de vida “Millennial”, asegura: “Creo que los Millennials quieren hacer y ser todos los días lo que ellos quieren, no tener sólo vacaciones”. Federico Bongiorno (@bongiornofede) está de acuerdo. En sus posteos de Instagram siempre comparte fotografías en donde muestra los distintos lugares del mundo en los que está trabajando (ya que tiene un negocio freelance y 100% online): “La oficina de hoy en India” acompañado con una imagen de él trabajando desde aquel lugar, “hoy la oficina es un bar” o fotos de él trabajando con wifi desde un avión ilustran perfectamente lo que quiere decir -el trabajo, para los millennials, es desde donde ellos quieren y cuándo ellos quieren-.

La modalidad de trabajo está cambiando. O al menos esto afirma Juan María Segura (presidente del Congreso de Educación y Desarrollo económico) quien sostuvo que para 2030 se espera que el 66% de la población trabaje por su propia cuenta. ( “Nómadas laborales: cambiar de trabajo, el hábito millennial” (La Nación, 22 de agosto 2016)

Otro rasgo distintivo de estos jóvenes es que , a diferencia de las generaciones anteriores, no creen en los puestos jerárquicos en los trabajos ni en el concepto de crecer dentro de una empresa a raíz de los años trabajados. Son ansiosos y buscan ser constantemente recompensados por sus logros.

Según Pricewaterhouse Coopers en Argentina el 47% de las empresas asignan estrategias en recursos humanos para mantener a los Millennials dentro de las compañías ya que siempre buscan nuevos objetivos y es muy difícil mantenerlos en un mismo lugar.

 

Teniendo en cuenta las características de los Millennials, lo que buscan y como se mueven, las empresas se encuentran ante un gran desafío: modificar los entornos laborales para lograr que estos jóvenes decidan quedarse donde están.

Pero… ¿qué ganan las instituciones al cambiar sus estructuras? Empleados comprometidos, capaces de dar lo mejor en un entorno laboral en el que sientan que pueden desarrollarse y crecer laboralmente. Si se tiene en cuenta la población mundial y el hecho de que los Millennials conforman a la mayor parte de la fuerza laboral activa, buscar la forma de trabajar con ellos debe ser fundamental para las empresas en pos de mejorar y mantenerse en el mercado.

 

 

¿Qué es el Detox Digital?

Para entender esta actividad, primero hay que dejar en claro que la adicción a la tecnología es algo real, es más, en países como Japón hay institutos especializados en “desintoxicar” a jóvenes que no pueden integrarse en la sociedad debido a este problema.

La adicción a la tecnología es estudiada e interpretada desde que surgieron los dispositivos móviles, y aunque no está considerada como una enfermedad, los síntomas de las personas que son dependientes tecnológicos son muy similares a aquellos que abusan de algún tipo de droga.

El “pubbing” es un término que nació en la Universidad de Sidney que se creó para denominar al “comportamiento de las personas que se desconectan de la sociedad para conectarse a sus smartphones”.

Como la adicción tecnológica crece constantemente también lo hace el digital détox, que también es foco del márketing, una pata fundamental en nuestra vida, los Millennials. Entre las innovaciones se destacan varias aplicaciones, como por ejemplo Face Up, creada por el Instituto Psicológico Desconect@. Apenas instalás la aplicación y la abrís por primera vez, te propone un test para determinar el nivel de adicción (en mi caso, me reveló que soy un 83% adicta). Además, propone desafíos diarios y juegos para controlar el uso del celular, así como también ofrece datos contundentes sobre las adicciones a la tecnología.

Otra muy interesante es Checky, una aplicación que contabiliza cuantas veces desbloqueamos el teléfono por día y al final de la semana hace un balance. Ya veremos qué me espera a mí al finalizar la semana.

También existen otras como Offtime, Forest, QualityTime y seguramente muchas otras que a pesar de las diferencias tienen un mismo objetivo: controlar el uso del teléfono celular y desconectarnos de él para poder hacer un uso más consciente.

Desde la publicidad, muchas empresas decidieron recurrir a esta nueva “moda” para promover por un lado un comportamiento social saludable y por el otro el consumo de un producto.

En el 2014, la agencia de medios Paim Comunicação creó para la cerveza brasileña Polar un anulador de celulares que fue repartido en restaurantes y bares de la provincia de Río Grande del Sur. El objetivo era que las personas dejaran a un lado sus celulares para que interactuaran entre ellas. Lo llamativo era que este producto, que simulaba la forma de una cerveza y era usado para enfriar las bebidas servía también para inhibir la señal de los dispositivos móviles localizados en un radio de 1.5 metros.

Como vemos, los Millennials creamos un nuevo mundo a nuestro alrededor, no sólo el que vemos y tocamos, sino también el que se encuentra detrás de una pantalla. Lamentablemente, esa virtualidad puede llegar a lastimarnos físicamente y traernos más problemas de los que creíamos. Yo decidí empezar a cambiar mis hábitos y no dejar que mi smartphone me consuma. ¿Y vos?

¿Quiénes son los Millennials?

Los Millennials son la generación que está generando impacto e incertidumbre en el mundo, pero sobre todo en el marketing. ¿Por qué? Porque lo están cambiando de acuerdo a sus propias reglas y reinventándolo constantemente. Ellos rompen con los límites establecidos y con las jerarquías impuestas por sus mayores.

Ellos pasan sus días pendientes de su teléfono celular, que nunca se apaga (sólo cuando se queda sin batería, lo cual puede generarles bastante estrés). También les gusta compartir su vida en redes, mantenerse actualizados sobre las tendencias y estar 24/7 disponible.  Pero eso no los hace menos real, menos comprometidos con lo que sucede fuera de la pantalla.

De acuerdo a un informe realizado por Telefónica, en Latinoamérica, el 72% de los Millennials consideran que entre todos se puede lograr un cambio local.

Gen X y Baby Boomers creen que para los Millennials todo sucede en el mundo virtual, que la pantalla y lo que ocurre dentro de sus celulares es más importante que lo que pasa cuando levantan la vista; que disfrutan más de ver paisajes del mundo que realmente salir a conocerlo. Pero la realidad es otra: eso no es cierto.

Para los Millennials todo es relevante, porque no sólo se sienten conectados con quienes tienen al lado, sino también con aquellos que están lejos, pero que tienen algo que decirle al mundo. Porque también creen en todo tipo de cambios, en que la lucha no es siempre cuerpo a cuerpo, sino también pantalla a pantalla; donde el debate se genera, se comparte, se multiplica y retumba en todos los rincones del mundo.

¿Y cómo se compromete esta generación de jóvenes adultos? A través del slacktivismo o ciber activismo, que consiste en firmar peticiones en internet, unirnos a organizaciones no gubernamentales, copiar y pegar mensajes en redes sociales o cambiar la foto de perfil para convertirlas en avatares.

Pero ¡cuidado!, no todos son iguales. Tienen sueños y proyectos, quieren ser su mejor versión, pero, aunque muchos no lo crean, hay algunos que todavía creen en el amor que dura toda la vida, que supera obstáculos, que sana y empuja a ser cada día mejor. Ser abiertos a probar distintas experiencias sexuales, a buscar parejas por aplicaciones o disfrutar del momento no los convierte en solteros de por vida. Porque algunos quieren más; las redes son sólo otro camino para lograr un mismo objetivo: enamorarse.

Para que quede claro: la proporción de jóvenes entre 18 y 24 años que utilizan las aplicaciones para conocer personas se triplicó desde el 10% en 2013 a 27 en 2016.

Los Millennials no buscan aprobación, no quieren ser mejor ni peor que las generaciones adultas, sino distintos. Aprecian la variedad, los cambios y la libre expresión. Sus canales son las redes, ahí es donde son realmente libres. A veces sus planes no salen como lo esperaban, otras se sienten invadidos o deprimidos, pero así son ellos. Comprenderlos no es tan difícil, sólo es cuestión de entender que sus formas de ver el mundo cambiaron, así como la manera de moverse en él.